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jueves, 6 de enero de 2011

Albert Fish, el ogro de New york


Nacido bajo el nombre de Hamilton Fish el 19 de Mayo de 1870 en Washington D.C., Albert Fish es considerado uno de los asesinos seriales americanos más notables y estremecedores del siglo XX. A los 5 años muere su padre así que su madre lo interna en un orfanato mientras ella trabaja para mantenerse. Expuestos los niños a constantes maltratos y abusos, Fish considera que era de los únicos que anhelaba llegara la hora de los cuerazos. Desde ese momento era ya un pequeño masoquista. Hay que tomar en cuenta que desde dos generaciones anteriores, varios familiares (se dice que 7 de parentesco directo) padecían de sus facultades mentales en diversos grados al punto de que un par de ellos terminaron sus días en instituciones mentales.

Los reportes de su niñez describen a Fish como un niño problema que cada sábado se desaparecía. A los 15 años se gradúa de la escuela pública y se cambia de nombre cansado de las burlas de los compañeros que le llamaban 'Ham and Eggs' En 1898 se casa con una muchacha 9 años menor que el, de este matrimonio resultan 6 hijos. Increíblemente Albert Fish fue un buen padre para ellos. Sus hijos fueron testigos de innumerables actos extraños y bizarros por parte de su padre, pero éste jamás abusó o golpeó en mala manera a alguno de ellos. Al menos eso es lo que se sabe al día de hoy. La mujer de Fish lo abandona para irse con un sujeto de nombre John Straube y al parecer ella tampoco era de lo mas sano mentalmente hablando. Años después aún con su amante por un lado, pide a Fish que regresen. De nuevo desaparece la señora Fish para nunca volver a ser vista por sus familiares.

Albert Fish se dedica a pintar y a decorar interiores para ganarse la vida y viaja por 22 estados de la unión americana, lugares donde se empleaba temporalmente. Muchas veces era despedido cuando surgían 'problemas' con los niños del lugar. Fish estaba obsesionado con el dolor y hacer daño a los demás, especialmente los niños eran el objetivo de sus perversiones. Los afroamericanos eran su especialidad debido a que en primera, eran los de condición más humilde y segundo porque a las personas de origen negro no se les tomaba en consideración cuando se quejaban. Así que nadie haría gran cosa para investigar o castigar a Fish por sus ataques y crímenes. Este comportamiento es característico de los asesinos seriales que siempre atacan a individuos débiles y desfavorecidos, tales como prostitutas, ancianos o niños como es en esta historia.

Fish establece que su primer asesinato ocurre en 1910 en Wilmington Delaware cuando despacha a un hombre. Los hijos relatan que el cambio drástico en su personalidad se dio tras el primer abandono de su esposa. Como nunca se divorció legalmente, no contaron sus siguientes 3 matrimonios. Al parecer Fish padecía regularmente de alucinaciones y sus hijos lo vieron no pocas veces subir a una colina cercana a su casa, alzar el puño al cielo a la vez que gritaba 'Soy Cristo!...' otra de las bizarras conductas de Fish era pedir a sus propios niños y jóvenes vecinos que le dieran de palazos en el trasero con una tabla especialmente hecha con puntas filosas hasta que lo dejaran sangrando del trasero. Sus hijos recuerdan los extraños juegos que proponía su padre en los cuales invariablemente perdía y el castigo era que le dieran de palos en el trasero. De lo cual se colige que el dolor le causaba un placer. Fish era de los fanáticos religiosos obsesionados con la muerte, los castigos divinos y de la redención basada en el sufrimiento además recopilaba información sobre canibalismo, tema del cual cargaba los mas retorcidos artículos en si mismo a donde quiera que fuera.


Noticia sobre un niño asesinado
Según estimaciones policíacas, Fish pudo atacar una cifra cercana a las 100 víctimas. Y de acuerdo al mismo criminal, el cuenta aproximadamente 400 personas. Como hemos dicho, los niños siendo la principal atracción de su show de violencia. Que por mandato de Dios, el tenía por misión castrar a los niños, aunque ataca individuos de ambos sexos por doquier que trabaja. Varias veces fue arrestado por robo y diversos fraudes. Por la manía que tenía de escribir cartas obscenas a las mujeres que publicaban anuncios clasificados también fue procesado. En las instituciones mentales los médicos lo encontraron 'sexualmente perturbado' pero sano... según esto. Personalmente no entiendo que puede tener de sano en el caso de Fish introducirse trozos de algodón saturados de alcohol en el ano para luego prenderles fuego. Tampoco considero edificante clavarse alfileres y agujas en área del escroto o debajo de las uñas; alguna vez confesó a sus hijos 'Si tan solo el dolor no fuera tan doloroso!...' Los médicos a cargo de la evaluación psiquiátrica de Fish ni siquiera podían creer lo de los alfileres pero la radiografía de pelvis que se le tomó confirmó las torcidas declaraciones del psicópata.


Alfileres y clavos dentro del área pélvica de Albert Fish.
Todas y cada una de las fechorías de Fish fueron en si una tragedia. Pero ninguno de sus crímenes pudo entrar a la historia como el del asesinato de la niña Grace Budd ocurrido en el año de 1928. Caso que fue ampliamente documentado e investigado por la policía hasta atrapar al asesino.


Fotografía de la niña Grace Budd
Edward Budd era un joven de 18 años deseoso de progresar, trabajar y contribuir con los gastos de su casa. La vida junto a su padre, madre y otros 4 hermanos mas bien era triste y deseaba un empleo en el campo donde el aire fuera limpio y puro. Decide publicar un anuncio clasificado en el New York World el día 25 de Mayo de 1928. Al siguiente lunes, día 28 del mismo mes toca a la puerta un hombre de edad avanzada llamado Frank Howard, granjero de Farmingdale Long Island que desea tratar lo de un empleo con su hijo Edward. La señora Delia Budd manda buscar a su hijo con la menor, una niña de nombre Beatrice y mientras le da un buen vistazo al viejo visitante. El señor Howard explica que toda su vida se había dedicado a pintar y decorar interiores pero que usando sus ahorros había decidido comprar una granja. Había mantenido seis hijos fruto de su matrimonio pero tuvo que criarlos solo puesto que su esposa lo abandonó hacía una década. Su aspecto era de un hombre ya mayor, de pelo gris, bigote caído igualmente gris y de cara amable y pacifica. Mediante mucho esfuerzo ahora la granja mantenía cientos de gallinas y decenas de vacas lecheras. Pero como uno de sus ayudantes se iba a cambiar de residencia es que requería reclutar uno nuevo.

Cuando Edward llegó, el señor Howard no pudo dejar de expresar lo fuerte y crecido que era el muchacho. Justo el tipo de personal para el empleo que tenía disponible. La paga ofrecida es de 15 dólares la semana, obviamente el muchacho acepta feliz el ofrecimiento. Así la situación, el señor Howard queda en pasar el próximo sábado por Edward y su amigo Willie a quien también acepta dar trabajo. Llegado el día el viejo no llega a la cita acordada sin embargo envía una nota avisando que un compromiso lo ha demorado y promete pasar el día domingo. Los muchachos están emocionados ante la expectativa del nuevo empleo y los señores Budd satisfechos de que tan rápido haya dado resultado el anuncio en el periódico.


La familia Budd
A las 11 de la mañana del día siguiente apareció el señor Frank Howard en el domicilio de los Budd. Traía consigo fresas y queso fresco 'productos elaborados en su propia granja' la señora Budd corresponde los regalos invitando al señor Howard a que desayune con ellos. El señor Edward Budd Sr. tuvo así la oportunidad de observar al viejo y quedó con un buen sabor de boca ante la oportunidad que se presentaba a su hijo de poder trabajar en una granja con gente sana y emprendedora. A pesar de que el aspecto del señor Howard no era para impresionar en lo absoluto, la seguridad y amabilidad del mismo dejaron satisfecha cualquier duda al respecto. Una vez sentados a la mesa, entra por la puerta una niña de 10 años de edad, Grace Budd llega de la iglesia canturreando antes de saludar. De ojos color cafe grandes, cabello oscuro que contrastaban con su piel pálida y sus labios rosados impresiona a todos los hombres que la miran de cerca, no siendo la excepción el señor Frank Howard quien no puede apartar su mirada de la joven Budd. Luego le pide a la guapa niña que demuestre que tan buena es para contar y saca un fajo de billetes ante la atónita y sorprendida mirada de los Budd, quienes jamás habían visto tanto dinero junto 'Noventa y dos con cincuenta centavos...' contesta la niña y en premio le da 50 centavos para que compre dulces.

El señor Howard promete pasar mas tarde por los jóvenes a quienes les da un par de dólares 'para que se vayan al cine' puesto que antes debe atender un compromiso familiar. Su hermana había hecho una fiesta para una de sus hijas. Y justo ya para salir de la casa, con los dedos en la puerta al señor Howard se le ocurre invitar a la pequeña Grace para que lo acompañe a la fiesta de su sobrina. La señora Delia Budd pregunta que donde es la fiesta y este le responde que en la calle Columbus y la 137 y duda que deba dejar ir su niña a la tal fiesta, pero el señor Budd la convence dado que a la niña no le toca divertirse mucho, de ese modo la señora ayuda con su abrigo a la niña y la ve partir con el anciano hasta perderse de vista por la calle.


El detective William King perseveró hasta capturar a Fish
El señor Howard había prometido traer de regreso a la pequeña Grace antes de las 9 de la noche pero el tiempo paso en vano aquella tarde sin una sola noticia de la niña o del anciano. Pasaron una inaguantable noche sin dormir sufriendo por saber que estaba ocurriendo y trataban de consolarse creyendo que tal vez la fiesta se habría alargado y que la pequeña Grace estaría con la sobrina del señor Howard. Al día siguiente Edward es enviado a investigar a la dirección que había dicho el viejo, pero no encuentra el lugar y acto seguido da aviso a la policía. A continuación todo fueron malas noticias para la dolida familia Budd. De acuerdo a las primeras pesquisas no existía ni la dirección de la calle 107, ni tampoco un tal Frank Howard y mucho menos una granja de las características reportadas en Farmingdale Long Island, aquel viejo que había desaparecido con la hija de los Budd era un fraude. Fueron mostradas a la familia una serie de fotografías de conocidos abusadores, pederastras y criminales pero no hubo resultados favorables. El 7 de Junio se envían más de 1,000 volantes a las estaciones de policía donde se detalla el aspecto de secuestrada y secuestrador. Esta acción desata una fiebre de avistamientos de la niña Grace, muchos de los cuales resultan engaños pero a pesar de todo cada caso tuvo que ser revisado por los 20 detectives que se hacían cargo del caso. Pero hubo un par de evidencias sólidas. La policía pudo hallar la oficina de la 'Western Union' desde la cual el tal Frank Howard había enviado el recado del sábado e inclusive se recuperó la nota original escrita a mano. También se pudo encontrar el carrito donde se había comprado el queso fresco que Howard había regalado a la familia la mañana del domingo. Estos hallazgos fueron en el East Harlem, por lo que la zona adquirió el foco de las investigaciones policíacas.


Volante con la información del secuestro
De hecho para la policía de Nueva York la desaparición de menores no era un crimen desconocido. En 1927 se había reportado la desaparición de Billy Gaffney. El 11 de Febrero jugaba afuera de su casa con un niño de 3 años y cerca estaba otro muchachito de 12 años cuidando a una hermana menor, pero este tuvo que entrar a casa al escuchar el llanto de la bebe y minutos después al regresar notó la ausencia del par de chicos y le contó al papa del niño mas pequeño que también se llamaba Billy. Tras la consabida búsqueda hallaron al pequeño Billy en la azotea del edificio y la pregunta obligada fue '¿Dónde esta Billy Gaffney?...' a lo que el niño responde que el coco se lo llevó, literalmente 'The boogey man took him.' Al día siguiente inició la búsqueda por los alrededores pues se pensó que el niño pudo haber caminado y caído en el canal de aguas negras cercano o en algún agujero de construcción. Nadie tomo en cuenta la opinión del pequeño testigo y su sencilla descripción del secuestrador. Ante la futilidad de aquellos esfuerzos a alguien se le ocurre escuchar con atención a la descripción dada por el niñito quien relata que el 'boogey man' es un viejito de complexión delgada, con bigote y cabello grises. Sin embargo la policía no presta gran atención a esta interesante descripción que NO es conectada con un anterior crimen adjudicado al 'Grey Man'... el hombre gris en español.


Albert Fish, el Grey Man
En Julio de 1924 el niño de 8 años Francis McDonnell jugaba al frente de su casa en Staten Island, la madre estaba sentada el poyo de la casa cuando observó a un anciano en medio de la calle hablando consigo mismo, el anciano hizo un saludo con su sombrero y desapareció por la calle. Horas después aquel viejo sería visto de nuevo observando a Francis y los otros niños que jugaban a la pelota. Minutos más tarde este platicaba con Francis y juntos desaparecieron. Luego un vecino vio a un niño muy parecido a Francis caminando junto a un viejo pordiosero cerca de un área boscosa. La desaparición del niño no fue notada hasta la hora de la merienda, su padre un oficial de policía organizó la búsqueda y en efecto, fue hallado debajo de hojas y ramas en el bosque. El niño había sido brutalmente atacado y asfixiado de tal modo que las autoridades dudaron de que el viejo y frágil anciano haya tenido la fuerza de inflingir semejante daño a la víctima. Entonces se supuso la existencia de un cómplice. La cacería del asesino pronto se echo a andar pero sin grandes resultados a pesar de los esfuerzos y de la formidable cantidad de agentes involucrados en la misma. Los expertos en huellas dactilares de Manhattan fueron llamados a escena pero con nulos resultados. La testigo principal fue la madre de Francis quien nunca pudo olvidar el aspecto gris y decaído del Grey Man... el caso quedó en ese momento, en el absoluto misterio.

Habían pasado ya 6 años de la desaparición de la niña Grace Budd y el único que aún no se daba por vencido era el detective William F. King encargado del caso, pero justo cuando faltaban 4 semanas para que la oficina de personas desaparecidas cerrara oficialmente el caso ocurrió un hecho estremecedor y afortunado a la vez: Uno de esos días, la señora Delia Budd recibió una carta que gracias a que no sabía leer la salvó de una terrible impresión. Edward Budd es quien le da lectura a la misma e inmediatamente corre a entregarla a la policía. La carta decía mas o menos lo siguiente. Dada su bárbara naturaleza varias veces fue censurada:

Querida Sra. Budd

En 1894 un amigo mío se embarcó como ayudante de cubierta en el vapor Tacoma siendo el capitán John Davis. Navegaron de San Francisco a Hong Kong en la China. Al llegar allá el y otros dos marineros desembarcaron y se fueron a emborrachar. Al regresar a puerto, el barco se había ido. En ese tiempo China padecía una hambruna, cualquier tipo de carne costaba de 1 a 3 dólares la libra. Tanto era el sufrimiento de los pobres que los niños menores de 12 años eran vendidos como comida con el propósito de que los demás no murieran de hambre. Un niño o niña menor de 14 años no estaba seguro en las calles. Uno podía ir a una tienda y pedir carne, costillas o bisteces y al mostrador era traída alguna parte desnuda del cuerpo de un niño para que uno eligiera lo que mas deseara. El trasero de niño o niña que es la parte más deliciosa del cuerpo era vendida como un corte fino a un precio alto. John permaneció en aquella tierra por mucho tiempo al grado de tomarle gusto a la carne humana. A su regreso a Nueva York se robó dos niños de 7 y 11 años. Los llevó a su casa donde los desnudo y amarro en un closet. Quemó todo lo que traían puesto. Varias veces durante los días y las noches los apaleo y torturó con el objetivo de que la carne les quedara buena y tierna. El primero en matar fue el niño de 11 años, puesto que tenía el trasero más grande de los dos, es decir tenía la mayor cantidad de carne. Cada parte de su cuerpo fue guisada y comida excepto la cabeza, los huesos y las vísceras. Todo el fue hervido, frito y guisado. El niño pequeño fue el siguiente y pasó por el mismo proceso. Por ese tiempo yo vivía en la 409 y la 100 muy cerca, por la parte derecha. Tan seguido me decía lo buena que era la carne humana que me hice a la idea de que debía probarla también. El domingo 3 de Junio de 1928 toqué a su puerta en la 406 oeste y la calle 15. Llevaba queso y fresas, tomamos el almuerzo. Grace se sentó en mi regazo y me besó. Me propuse comerla. Bajo el engaño de llevarla a una fiesta le pedí le diera permiso a lo que usted accedió. La conduje a una casa vacía que había elegido con anterioridad en Westchester. Cuando llegamos, le pedí que permaneciera afuera. Mientras ella recogía flores subí las escaleras y me quite todas mis ropas. Sabía que si no lo hacía de ese modo, podría mancharlas de sangre. Cuando todo estuvo listo fui a la ventana y la llamé. Me escondí en el closet hasta que estuvo en el cuarto. Al verme desnudo comenzó a llorar y trató de escapar por las escaleras. La sujeté y ella dijo que le diría su mama. Primero la desnudé ¡cómo pataleó, araño y me mordió! pero la asfixie hasta matarla. Luego la corté en pequeños pedazos para poder llevar la carne a mi lugar. Guise su rico y delicioso trasero. Me tardé 9 días en consumir todo su cuerpo. De haber querido hubiera tenido sexo con ella, pero no quise. Murió siendo virgen.

Nadie podía creer que la carta fuera realidad, sino que era obra de algún sádico que deseaba molestar a los señores Budd, sin embargo el detective King se dio cuenta que algunos detalles de la carta coincidían con los del secuestro de la pequeña Grace Budd además de que la letra coincidía con la del recado recuperado hacía 6 años atrás. El sobre de la carta aportó una pequeña pero crucial pista. Tenía impreso un pequeño símbolo hexagonal y siglas de una asociación de beneficencia. Se hizo una reunión urgente con los miembros a la vez que todos hicieron la prueba de escritura para ver si en algún caso coincidía con la de 'Frank Howard' El detective King pidió en la junta que por favor alguien dijera si había tomado la papelería de la sociedad y la había llevado a algún lado. Fue entonces que un joven empleado de limpieza aceptó haber tomado algunas hojas y sobres, pero que los había abandonado en su antigua pensión de la calle 200 este y la 52. La casera del lugar quedó sorprendida al escuchar la descripción sobre 'Frank Howard' que coincidía con la de un hombre viejo que había vivido en ese lugar por dos meses y que tenía dos días de haber salido del lugar. El inquilino se hacía llamar Albert H. Fish y le había pedido a la señora casera que le guardara una carta que esperaba de su hijo quien trabajaba en el cuerpo de conservación de Carolina del Norte. El hijo regularmente mandaba dinero de esta manera a su viejo padre. Luego la oficina postal informó a King que había interceptado una carta para Fish, pero como este no había contactado a la casera temió que algo hubiera asustado al viejo y lo haría huir. El 13 de Diciembre de 1934 la casera llama al detective King, Albert Fish esta en la pensión esperando por su carta. El viejo tomaba una taza de te sentado cuando el detective King apareció tras la puerta y movió afirmativamente la cabeza cuando preguntaron por su nombre a la vez que se ponía de pie. Inmediatamente alcanzó un pequeño cuchillo de su chaqueta y lo interpuso entre el y el policía. Esta maniobra enfureció a King quien rápidamente lo tomo y torció de la mano exclamando triunfalmente 'Ya te tengo!...'


El detective King deteniendo a Albert Fish
Las confesiones de Albert Fish fueron escuchadas por numerosos oficiales y psiquiatras, siendo la mayor parte una inenarrable serie de depravaciones que nadie hubiera creído a no ser porque los detalles fueron corroborados uno tras otro. Y resultaba mas increíble aún considerando el aspecto débil y decrépito del psicópata que la policía tenía ahora bajo custodia.

El detective King fue quien tomo la declaración inicial de Albert Fish, quien dijo que en el verano de 1928 la sed de matar lo había dominado y que inicialmente era el joven Edward Budd a quién tenía planeado asesinar cuando leyó el anuncio en los clasificados. El plan era conducirlo a un lugar alejado mediante engaños, someterlo y cortarle el pene para dejarlo morir sangrando. Después de visitar la casa de los Budd la primera vez, fue a comprar sus 'instrumentos del infierno': cuchillos de carnicero y una sierra. Los envolvió en un paquete y los dejó encargados en un puesto de periódicos. A pesar de que Edward Budd era ya un joven fuerte y de buen tamaño se hizo a la idea de que podría someterlo a él y a su amigo Willie. Los detectives entendieron que Fish sabría como hacerlo a final de cuentas.

Pero nada mas fue ver a Grace Budd que inmediatamente cambió de planes: era a ella a quien desesperadamente deseaba matar. Una vez armado el engaño de la fiesta fue con Grace al puesto de periódicos por su paquete, luego tomaron un tren en el Bronx hacia el poblado de Westchester. Para la niña compró boleto sin regreso. En la estación de Worthtington, el viejo estaba tan absorto en su torcido plan que olvidó el paquete en el tren. Irónicamente la niña Budd le hizo notar el olvido. El viaje había durado ya 40 minutos, pero como la niña apenas había salido de su ciudad un par de veces, la experiencia la tenía contenta y felizmente entretenida.


Wisteria Cottage
El destino del viaje era una construcción semiabandonada llamada Wisteria Cottage, lugar en medio de un área boscosa al cual llegaron después de andar por un camino muy solitario. Llegados al sitio, la niña se quedó en el patio entretenida recogiendo flores silvestres. Fish sube al segundo piso, desempaca las herramientas y se desviste. Acto seguido llama a la niña a que suba al cuarto. La pobre niña sube aún con un ramo de flores en la mano y al ver al viejo desnudo grita y trata de escapar por las escaleras pero es atrapada en el acto. Fish la toma por el cuello y la asfixia hasta matarla. El hecho de estrangularla le provee de enorme excitación sexual. Coloca la cabeza de la niña en una lata de pintura y procede a decapitarla procurando vaciar toda la sangre derramada en la vieja lata, la cual después avienta al patio de la propiedad. Desviste al cadáver ya decapitado y lo corta a la mitad. Ese día llevó consigo algunas partes del cuerpo las cuales envolvió cuidadosamente en papel periódico. Días después regresó al sitio para llevarse mas partes. Lo que sobró lo tiró por la pared trasera de la edificación. Las herramientas fueron desechadas del mismo modo. Ante la pregunta del detective King del por que había cometido un acto tan terrible contestó: 'Usted sabe, jamás podría explicarlo...' El capitán John Stein quiso saber por qué había escrito la cara a la señora Budd a lo que respondió que tenía una manía por escribir cartas.


Búsqueda de los restos de Grace Budd
Ese mismo día la policía recuperó los restos de la niña Budd ante la mirada impasiva de Fish que fue llevado por igual, a la escena del crimen. Por la noche el asistente del fiscal, Francis Marro quiso conocer la razón del crimen de Grace Budd a lo que Fish afirmó que todo era causa de su 'sed de sangre' que lo dominaba al punto de cometer los crímenes que se le imputaban. Una vez que la había matado lo embargó una gran tristeza y al punto deseaba poder dar su propia vida para dársela a la niña, pero el asunto ya estaba hecho. Se le preguntó si había violado a la víctima ante lo cual su reacción fue de total firmeza 'Jamás entró en mi cabeza!...' En ese momento nadie quiso preguntar sobre los detalles de canibalismo que Fish había escrito en la carta. Tal vez nadie quería creer que era capaz de hacerlo, pero también se vislumbraba una estrategia para reservar esos oscuros detalles e impedir que Fish fuera declarado loco o incapaz de sostener el juicio penal.


Recuperación de los restos de Grace Budd
El mismo día de la captura la información se filtró a la prensa quienes inmediatamente fueron al departamento de los Budd para cubrir la noticia. Edward Budd y los padres fueron llevados a la comisaría para identificar a Albert Fish. Fue increíble la falta absoluta de emoción o remordimiento que mostró el viejo al ser increpado por los mortificados padres que con lágrimas en los ojos le reprochaban haberse llevado a su pequeña hija.

Para sorpresa de algunos el historial criminal de Fish no era escaso y había sido fichado por vez primera en 1903 cuando se le encarceló por robo agravado. Desde entonces a la fecha seis veces había sido puesto en custodia pero salía libre ante la falta de pruebas contundentes. Había estado de hecho en instituciones mentales dos veces.


Fichaje de Albert Fish en 1903
Comenzó el proceso de culpar a Fish por asesinato y secuestro. Cada entidad donde había sido cometido cada uno de los crímenes tenía que armar el caso cuidadosamente. Es en este momento que la policía recibe el testimonio de un chofer de trolebús que reconoce en Fish al hombre que una vez transportó y que venía con un pequeño niño a quien con muchos trabajos mantenía a su lado. El pequeño lloraba por su madre e iba sin abrigo. Aquel niño resultaría ser Billy Gaffney. Cuando finalmente Fish confiesa el asesinato del niño, el mundo tiene que enterarse de la horripilante suerte de Billy Gaffney. Según sus propias palabras al niño lo condujo a un lugar solitario por la Av. Rikers, a una casa solitaria no lejos del lugar del secuestro. Dentro de la casa, lo maniató firmemente quemó sus ropas y tiró a la basura sus zapatos. Con un trapo sucio tomado de ahí mismo amordazo al infante. Al día siguiente regresó armado de sus 'herramientas'. La tortura comenzó con una serie de azotes por la espalda y trasero hasta que la sangre escurrió por las piernas del niño, le cortó nariz, orejas y abrió sus cachetes de oreja a oreja, para cuando le sacó los ojos, el niño ya había fenecido. Con un cuchillo perforó el abdomen del niño procurando beber la sangre que manaba de la herida. En una bolsa que llevaba colocó nariz, orejas y algunas rebanadas del vientre del niño que envolvió y transportó con papel. La cabeza, brazos y piernas las colocó en sacos cargados de piedras los cuales arrojó a un canal de aguas negras cercano. Con lujo de detalles Fish confesó a las autoridades como había guisado las orejas y la nariz, horneado el trasero y de como y que verduras había empleado en el proceso. Tal parecía un ama de casa platicando como si nada, los pasos para preparar un exquisito estofado.


Delia y Albert Budd Jr. durante el juicio
Ya en custodia y conociendo la calidad de criminal que era, Fish era reconocido por los testigos de las fechorías que había cometido. Un hombre de Staten Island lo identificó como el sujeto que había tratado de engatusar a una hija suya hacia un área boscosa donde 3 días después apareció el cuerpo de Francis O'Donnell en 1924. La muchacha entonces de 8 años y ahora finalizando la adolescencia identificó a Fish como el 'Grey Man'. A Fish también se le asoció al crimen de una muchacha llamada Mary O'Connor ocurrido en 1932. El cuerpo mutilado de la mujer había aparecido muy cerca de una casa que Fish había pintado. Con todas esas acusaciones y tan graves cada una, la única oportunidad de Fish para salvarse de la pena capital era ser declarado desquiciado mental, tarea de los psiquiatras forenses que analizarían el caso.


Albert Fish y su abogado James Dempsey
El doctor Fredric Wertham estableció que la perversidad mostrada por Albert Fish no tenía siquiera paralelo alguno en los anales de la siquiatría. El sadomasoquismo contra los niños, especialmente los varones era parte fundamental de su desequilibrio sexual. Inclusive Fish comentó al Dr. que siempre había tenido gran deseo de hacer daño y de recibirlo también. Parecía disfrutar de todo lo que fuera doloroso. Cualquier cantidad de deplorables actos con sus órganos excretores eran la norma del señor Fish, quien gustaba de colocarse trozos de algodón saturados de alcohol para luego prenderles fuego. Actividad que también inflingía regularmente a sus víctimas infantiles. Luego Fish confesaría que había tenido alrededor de 100 víctimas a lo largo de su vida. Por lo general mediante engaños con dinero y/o dulces abducía niños afroamericanos a quienes la policía no prestaría gran atención por su desaparición. Jamás regresaba a trabajar al mismo vecindario por la misma razón. Fue así que pasó hasta por 22 estados de la unión americana. Muchas veces perdió su empleo de pintor al ser sospechosamente ligado a los incidentes de los niños. Era muy dado a escribir cartas obscenas, cartas que no tenían por objetivo molestar sino buscar con quien practicar sus fantasías sadomasoquistas.


Albert Fish durante el juicio
Eran tantas cosas increíbles las narradas por Fish que el doctor Wertham no podía creerlas juntas, especialmente lo de las agujas. Fish solía encajarse alfileres y diversas puntas en el área comprendida entre el escroto y el ano de tal modo que algunas ya no pudo sacarlas de nuevo. Al tomar la radiografía correspondiente se pudo corroborar esta información. Esta otra horrible manía de Fish era practicada contra sus victimas. Se supo que a la edad de 55 años comenzó a sufrir de alucinaciones sobre Cristo y sus Angeles. Así fue creando algunas ideas que mezclaban sus concepciones torcidas con algunos preceptos bíblicos y repetía constantemente sus propias sentencias. Llegó a creer que Dios mismo le había puesto por misión torturar y castrar niños pequeños. Mandamiento que había efectuado no pocas veces el señor Fish. Según la opinión de Wertham, Fish rebasaba toda concepción y fronteras entre la cordura y la locura. De que padecía de psicosis religiosa no había mas dudas, inclusive sus hijos lo habían visto flagelarse hasta sangrar y Fish decía que si fuera algo malo ya hubiera llegado un ángel a detenerlo como en el pasaje bíblico donde un ángel detiene a Abraham cuando iba a sacrificar a su propio hijo. Y así esa era una de las excusas que tenía mentalizadas cuando se cebaba con sus víctimas. El doctor concluyó que Albert Fish estaba legalmente desquiciado. La personalidad de Fish era introvertida e infantilista y sus conceptos sobre el bien y el mal estaban gravemente distorsionados por las alucinaciones y el severo cuadro de psicosis paranoide, que le era imposible distinguir claramente entre lo correcto y lo contrario.

La batalla legal se centró en determinar si Albert Fish estaba sano y competente o lo contrario, totalmente loco. El doctor Wertham estaba convencido de su locura, pero otros cuatro doctores especialmente de los centros psiquiátricos que anteriormente lo habían declarado 'sano e inofensivo' opinaban lo contrario. La defensa adoptó la primera postura. Mientras tanto Fish se mostraba apático de su situación, ya no le importaba la vida ni la muerte, aunque en algún punto del juicio llegó a comentar a su abogado que deseaba seguir viviendo 'porque Dios todavía le tenía mas misiones que cumplir...' El juicio comenzó el 11 de Marzo de 1935 en Nueva York, siendo el fiscal de distrito Elbert F. Gallagher y el abogado defensor James Dempsey que basó su ataque en demostrar la incompetencia de los doctores que habían determinado años atrás que Fish no constituía un peligro y también demostrar que Fish padecía de una intoxicación por plomo típica de los pintores de brocha gorda. En cambio la estrategia de Gallagher se basó en demostrar como Fish había estado perfectamente consciente de sus actos, de como había premeditado cada uno de sus movimientos y de la plenitud de su memoria y orientación a pesar de su avanzada edad. En un momento dado se argumentó que alguien capaz de comerse a un niño no podía estar cuerdo. La familia Budd testificó y hasta se llevaron en una caja los restos de la niña Grace Budd. El dramático juicio duró 10 días, resultando Fish sentenciado a la pena capital en la silla eléctrica. Se dice que el indiciado no estuvo de acuerdo con el veredicto pero el hecho de ir a la silla le resultaba hasta cierto punto atractivo. Incluso un reportero del Daily News escribió: 'sus ojos llorosos destellaron ante la idea de ser sometido a un calor mucho mas intenso comparado con el que usualmente se quemaba para satisfacer su lujuria...' El 16 de Enero de 1936 Albert H. Fish fue ejecutado en el penal de Sing Sing, lugar donde también yacen sus restos

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Rómulo y Remo, el nacimiento de Roma



Primero Eneas fundó la ciudad de Lavinio en honor a su esposa, la princesa Lavinia. Más tarde uno de sus hijos, de nombre Ascanio, proclamó el nacimiento de Alba Longa. Y fue en Alba Longa en donde, generaciones más tarde, Amulio derrocó a su hermano gemelo Numitor, por entonces rey de la ciudad. Y también obligó a Rea Silvia, hija del rey caído, a mantenerse virgen convirtiéndola en sacerdotisa de la diosa Vesta. Intentaba así evitar la futuras reclamaciones legítimas al trono.

Pero sus meditados planes no contaban con la intervención de Marte, dios de la guerra, que seducido por la belleza de la joven Rea, la poseyó mientras dormía y la dejó encinta. Fruto de este encuentro furtivo nacieron Rómulo y Remo.

Amulio, al conocer la noticia, hizo prisionera a Rea y ordenó asesinar a los recién nacidos. Estuvieron punto de morir ahogados, pero finalmente, enterneciendo los corazones de sus verdugos, fueron abandonados en la rivera del río Tíber. Por otra parte, también se cuenta que realmente fue su propia madre quien los dejó a la orilla del río para salvarlos de una muerte segura.

Sea como sea, estando los dos pequeños abandonados a su suerte, apareció una loba que se acercó con sumo cuidado y que, dándose cuenta de que no eran sino crías, los amamantó.
Poco después fueron recogidos por un pastor, de nombre Fáustulo y por su mujer, Aca Larentia, quienes los criaron y ayudaron a crecer sanos y robustos. Y así pasaron algunos años y Rómulo y Remo, entonces jóvenes pastores, desconocieron durante su niñez y juventud sus verdaderos orígenes. Pero el destino quiso que Remo, tras robar una oveja de los rebaños de Numitor, su verdadero abuelo, tuviera que comparecer ante éste, el cual enseguida se dio cuenta del parentesco que los unía.

Tras serle desvelada su historia, Remo volvió junto a su hermano dispuesto a devolver a su abuelo su lugar usurpado. Los dos hermanos consiguieron, tras rebelarse, acabar con Amulio y devolver a Numitor su poder.

Como recompensa, les fueron cedidas tierras, precisamente aquellas en las que una loba había salvado sus vidas amamantándolos. Pero los hermanos de este linaje parecían destinados a trágicos finales pues un tiempo después, y producto de disputas entre ellos, Remo terminó perdiendo la vida a manos de su propio gemelo.

Al parecer no conseguían encontrar un nombre para aquella ciudad nueva que emergía ante sus ojos, un nombre que satisficiera a los dos, así que decidieron que la decisión sería de aquel que avistase más aves en menos tiempo. Remo proclamó que había avistado sólo 6, frente a las 12 que aseguraba haber visto Rómulo, pero que las había visto primero. Rómulo no estuvo de acuerdo. Entonces se cuenta que dibujó, ayudado por un arado y bueyes, lo que planificaba que fuera el perímetro de la gran ciudad y era tal su voluntad que juró matar a quien osara traspasarlo sin su permiso. Remo, provocándolo, lo cruzó. Rómulo se lanzó contra él espada en mano…

Así pues, fue Rómulo, una vez muerto Remo, quien decidió el nombre en conflicto y su elección fue, finalmente, Roma. ¿La fecha?, se considera que fue el 21 de abril del año 753 a.C.

martes, 8 de septiembre de 2009

El asalto a la Bastilla en la Revolución Francesa


Decía Marx que la burguesía había sido la más revolucionaria de las clases sociales. No le faltaban razones. Los burgueses habían llevado la lógica del capital hasta el último rincón del planeta, destrozado el Antiguo Régimen, conseguido el poder, finiquitado los privilegios nobiliarios. La más importante revolución burguesa ocurrió en la Francia de finales del XVIII. Su primer golpe de efecto fue la toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, fecha que se conmemora cada año al establecerse como la francesa fiesta nacional.

A Luis XVI le gustaba la caza. No se sabe si tenía otros intereses. Ahora, el ruinoso estado de la hacienda del reino había sido herencia de los monarcas precedentes. Claro que al esposo de María Antonieta siempre se le podrá reprochar su falta de voluntad, de coraje, de inteligencia política. Sin embargo era lo suficientemente prudente para rodearse de ministros notables.

El problema era el de siempre: luchas de influencia, camarillas opuestas, la ambigua figura de la poderosa reina…al final los ministros iban cayendo y la situación económica no dejaba de empeorar.


En el mundo autista de la corte no parecían darse cuenta de hasta donde podría llegar la situación. Para ser justos, cuando en 1788 se convocan los Estados Generales, pocos imaginaban los acontecimientos venideros. En aquel momento, muchos de los futuros revolucionarios ni siquiera eran conscientes de serlo.

El rey convocó los Estado Generales después de una fracasada Asamblea de Notables, sin representación popular. Se pretendía incorporar a los nobles y al gran clero a los ejercicios de recaudación fiscal. Las clases privilegiadas, ciegas-sordas-mudas, no querían dar un solo pasa atrás. Como en otros momentos de la historia su intransigencia al final acabó por perderlos. Su negativa a contribuir con algunos impuestos al rescate de las arcas públicas puede ser visto como una especie de estúpido harakiri.

Así pues, después de muchos titubeos e indecisiones, el rey convoca los Estados Generales. Hacía dos siglos que aquello no sucedía, por lo que incluso había dudas acerca de cómo organizar las reuniones. Al final se fijó en 1200 el número de diputados, 600 para el estamento popular (el Tercer Estado) y el resto para la nobleza y el clero. Fue un cinco de mayo de 1789 cuando se produjo la apertura de los Estados Generales, mientras entre la población, y específicamente en París, prendía un extraño sentimiento de júbilo ante lo desconocido.

Porque ese mismo día empezó la agitación social, un poco como inconsciente respuesta fisiológica. Los primeros días, nobleza y clero intentaron aislar a la mayoría popular. Ésta reaccionó hasta darse a sí misma el nombre de Asamblea Nacional, es decir, proclamando su intención de hablar no en defensa de uno u otro grupo, sino de la Nación. El hecho produjo una corriente de entusiasmo. Miembros de la nobleza y del clero se pasaron a sus filas. El rey mismo tuvo que reconocer a la Asamblea Nacional que el 9 de julio se intituló como Constituyente, porque su objetivo era ya el redactar una Constitución.

Fue entonces cuando las masas parisinas, cada día más inquietas y basculando entre la esperanza de acabar con el hambre y el temor de una feroz reacción, decidieron armarse. Invadieron el hospital de Los Inválidos (era también un arsenal) y, en un movimiento espontáneo, se dirigieron a la prisión de la Bastilla. Era el símbolo del absolutismo, de la arbitrariedad del poder sin trabas y de la indefensión de los ciudadanos.

Dicen que cuando el rey se enteró, exclamó perplejo: ¡Pero si esto es un motín!, a lo que el duque de La Rochefoucauld respondió: No, sire, es una revolución.

miércoles, 12 de agosto de 2009

The Beatles, los mas grandes de la Historia
























Los Beatles formaron en los años 60 una de las pocas formaciones musicales atemporales de la historia de la música mundial. Y digo atemporal porque pasen los años que pasen siguen fascinando, siguen versionándose sus temas, siguen siendo noticia de alguna u otra manera.

Comenzaron siendo 5 cuando junto a John Lennon y Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr aún tocaba Stuart Sutcliffe, y se separaron cuando las tensiones iban a dejar el grupo en tres con la marcha de John Lennon.

domingo, 2 de agosto de 2009

Toro Sentado, líder de los indios Sioux



El 20 de julio de 1881, cinco años después de la desaparición del General George A. Custer en la Batalla de Little Bighorn, el líder de los Hunkpapa Teton Sioux, Toro Sentado, depuso sus armas ante el ejército de los Estados Unidos, a cambio de la promesa de amnistía para él y sus seguidores. Toro Sentado fue el caudillo más importante en el alzamiento de 1876 llevado a cabo por los indios Sioux, en el cual perdieron la vida Custer y 264 de sus hombres en Little Bighorn. Acosado por el ejército estadounidense tras la victoria india, escapó a Canadá junto sus tropas.

Nacido en el Valle del Río Grande, hoy en día Dakota del Sur, Sitting Bull ganó tempranamente el reconocimiento de su tribu Sioux por sus cualidades de guerrero y gran visión. En 1864, peleó contra las fuerzas armadas de Estados Unidos bajo el mando del General Alfred Sully en Killdeer Mountain, y desde entonces se comprometió en el liderazgo de la resistencia Sioux contra el avance blanco. Pronto contó con un nutrido grupo de seguidores, no sólo de su tribu, sino también los Cheyennes y Arapahos. En 1867 fue nombrado Jefe General de la Nación Sioux en su totalidad.


En 1873, en lo que sería un preludio de la Batalla de Little Bighorn tres años después, una coalición militar India bajo el mando de Toro Sentado mantuvo una breve escaramuza con el Teniente Coronel George Armstrong Custer. En 1876, Toro Sentado no era aún un líder estratega en su victoria de Little Bighorn, pero su legendaria espiritualidad inspiró a Caballo Loco y los restantes líderes militares. Posteriormente huyó a Canadá, pero en 1881, con su gente víctima de una cruenta hambruna, regresó a los Estados Unidos para presentar su rendición.


Fue encarcelado como prisionero de guerra en el Fuerte Randall de Dakota del Sur durante dos años, y luego se le permitió asentarse en la Reservación de Standing Rock, situada entre los territorios de Dakota del Norte y del Sur.

En 1885, acompañó durante una temporada al famoso “Show del Salvaje Oeste de Buffalo Bill Cody“, para luego regresar a Standing Rock.
En 1889, las proclamas espirituales de Toro Sentado influyeron en el “Danza Fantasma”, un movimiento religioso indio que afirmaba que los blancos desaparecerían y los indios y búfalos regresarían.

Su apoyo al movimiento “Danza Fantasma” le acarreó problemas con los oficiales gubernamentales, y el 15 de diciembre de 1890 la policía india irrumpió en la casa de Toro Sentado, ubicada en el Río Grande de la región Dakota del Sur, e intentó apresarlo. Son muy confusos los informes de qué ocurrió luego. Según algunos rumores, los guerreros de Toro Sentado dispararon sobre el oficial que dirigía la partida, quien inmediatamente volteó y abatió a enigmático líder.

Según otra versión, el policía tenía instrucciones del Alcalde James McLaughlin, director de la reservación Sioux Standing Rock, de ultimar al jefe indio ante el menor intento de resistencia. Sea cual fuera la verdad, Toro Sentado fue gravemente herido, y murió pocas horas después. La policía india enterró su cuerpo velozmente en el Fuerte Yates, situado en la Rerservación Standing Rock. En 1953, su cuerpo fue trasladado a Mobridge, Dakota del Sur, donde se encuentra sepultado bajo una placa de granito.

miércoles, 29 de julio de 2009

La mujer en la Antigua Grecia


Relegadas a estar en casa y las labores del telar, las mujeres griegas contaban con pocos derechos en otras áreas de la vida social. Durante la mayor parte de la historia antigua griega, el papel de la mujer se relegaba exclusivamente a la casa. Las mujeres, como grupo social, no tenían voz ni voto, ni en lo político, ni en lo militar ni en lo civil.

Los historiadores citan el aumento de mujeres gobernantes, o que ejercieron el poder en algún momento excepcional, durante y después del periodo macedonio. Sin embargo, conclusión general que sacamos de esta época es que las mujeres eran consideradas débiles para la vida social.

Desde el comienzo de la civilización griega, las mujeres estaban bajo la autoridad patriarcal de los hombres. Así pasaban de la autoridad de su padre a la autoridad de su marido. No fue sino hasta la reforma de Solón cuando las mujeres pudieron tener derecho a heredar la propiedad de su padre, siempre y cuando no hubieran tenido algún hermano masculino.


Debido a que las mujeres eran consideradas como algo débil, tenían que ser protegidas. Su única condición era la de esposa y madre, encargadas de la educación y crianza temprana de sus hijos. Las mujeres sólo mantenían la vida en casa, ya que incluso el papel de la mujer en la concepción era limitado. Se consideraba que el hombre era el que ponía en la mujer el alma del futuro hijo.

Al igual que en otras sociedades antiguas, las mujeres encontraban una válvula de escape en la religión. En Grecia las mujeres sacerdotisas se encargaban del cuidado de los templos. Lo mismo podría decirse mucho más tarde en Roma, donde la situación de la mujer sólo era un poco mejor. En Roma sólo ostentaban poder las sacerdotisas vestales. Los festivales también significaban un respiro para las mujeres griegas, en particular la Tesmophoria de Atenas, en la que los hombres no podían participar.

En la mitología, el papel de la mujer era un tanto ambiguo. Si por un lado se encontraba la figura divina y sobrehumana de la diosa Atenea, por otro se representaba a la mujer como la inspiradora del dolor y el mal, con la imagen de Pandora, cuya locura equivocada introdujo el mal en el mundo. El propio Aristóteles llegó a decir en una ocasión que “… la hembra es un macho deforme”…