viernes, 12 de junio de 2009
El universo del cerebro
Este documental de la BBC es muy interesante, nos explica un poco como funciona la parte más misteriosa del cuerpo humano y que domina nuestra forma de vida como adultos.
miércoles, 10 de junio de 2009
La boca, de Cancionero y Romancero de Ausencias

" Boca que arrastra mi boca.
Boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astros que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.
¡ Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!
Bebo en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.
Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.
He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.
Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
Vida, Muerte, Amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios. "
Miguel Hernández
Boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astros que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.
¡ Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!
Bebo en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.
Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.
He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.
Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
Vida, Muerte, Amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios. "
Miguel Hernández
El insomne ojo de las Grayas

Las Grayas son tres ancianas horribles que, en el extremo occidental del mundo, allí en donde no llegan los rayos del sol ni de la luna, vigilan la entrada que conduce a la tenebrosa guarida de sus hermanas las Gorgonas. Entre las tres solo tienen un ojo y un diente, los cuales comparten pasándoselos de una a otra por turnos. Aquella a la que le toca usar el ojo monta guardia a la entrada de la cueva mientras sus dos compañeras duermen, soñando tal vez con futuros fogonazos de luz y sombras.
Su nombre conjunto puede traducirse por “Damas Grises” o “Viejas”, y es que nacieron siendo ya ancianas. Se las llama también Fórcides, por ser hijas de Ceto y Forcis, antiguo dios marino de la primera generación de deidades griegas. Debido a esta ascendencia y al característico color gris blanquecino de su pelo, algunos autores opinan que las tres hermanas personifican la espuma de las olas.
Los nombres individuales de las Grayas resultan igual de terroríficos que su aspecto. Una se llama Enio (“Parecida a la Guerra”), otra, Dino (“La Terrible”) y la última Persis (“Destructora”) o Pefredo (”La que Indica el Camino”o “Alarma”), lo cual nos da ya una pista sobre su carácter monstruoso.
Sin embargo, pese a todo su aire de pesadilla, resultan poco efectivas para frenar el paso a los héroes, o por lo menos para frenar al único que se acercó por allí. Perseo, según cuentan, les robó el ojo con disimulo aprovechando un cambio de guardia. Una vez privadas de su intercambiable órgano de visión, el héroe pudo continuar sin dificultad hacia el interior de la cueva, en donde le aguardaba un enfrentamiento bastante más peligroso con la temible Medusa.
El ojo de las Grayas fue a parar finalmente al fondo del lago Tritonis, a donde lo arrojó Perseo cuando pasó por Libia. En este lugar recurente en la mitología griega (aquí tiene su hogar el dios acuático Tritón, en su orilla nació la diosa Atenea, por él pasaron los Argonautas cuando buscaban del Vellocino de Oro…) hemos de suponer que sigue y seguirá hasta que alguien lo encuentre.
Según otra versión, no obstante, Perseo prometió devolver a las Grayas su ojo si lo conducían hasta las ninfas que podían proporcionarle los objetos necesarios para matar a Medusa: el casco de Hades, la alforja kibisis y las sandalias aladas. En cuanto le indicaron el camino, Perseo cumplió su palabra y les devolvió el ojo.
Su nombre conjunto puede traducirse por “Damas Grises” o “Viejas”, y es que nacieron siendo ya ancianas. Se las llama también Fórcides, por ser hijas de Ceto y Forcis, antiguo dios marino de la primera generación de deidades griegas. Debido a esta ascendencia y al característico color gris blanquecino de su pelo, algunos autores opinan que las tres hermanas personifican la espuma de las olas.
Los nombres individuales de las Grayas resultan igual de terroríficos que su aspecto. Una se llama Enio (“Parecida a la Guerra”), otra, Dino (“La Terrible”) y la última Persis (“Destructora”) o Pefredo (”La que Indica el Camino”o “Alarma”), lo cual nos da ya una pista sobre su carácter monstruoso.
Sin embargo, pese a todo su aire de pesadilla, resultan poco efectivas para frenar el paso a los héroes, o por lo menos para frenar al único que se acercó por allí. Perseo, según cuentan, les robó el ojo con disimulo aprovechando un cambio de guardia. Una vez privadas de su intercambiable órgano de visión, el héroe pudo continuar sin dificultad hacia el interior de la cueva, en donde le aguardaba un enfrentamiento bastante más peligroso con la temible Medusa.
El ojo de las Grayas fue a parar finalmente al fondo del lago Tritonis, a donde lo arrojó Perseo cuando pasó por Libia. En este lugar recurente en la mitología griega (aquí tiene su hogar el dios acuático Tritón, en su orilla nació la diosa Atenea, por él pasaron los Argonautas cuando buscaban del Vellocino de Oro…) hemos de suponer que sigue y seguirá hasta que alguien lo encuentre.

Según otra versión, no obstante, Perseo prometió devolver a las Grayas su ojo si lo conducían hasta las ninfas que podían proporcionarle los objetos necesarios para matar a Medusa: el casco de Hades, la alforja kibisis y las sandalias aladas. En cuanto le indicaron el camino, Perseo cumplió su palabra y les devolvió el ojo.
Home
En sus 200.000 años de existencia, el hombre ha roto el equilibrio de casi 4.000 millones de años de evolución de la Tierra. El precio a pagar es considerable, pero es demasiado tarde para ser pesimistas. A la humanidad le quedan diez años escasos para invertir la tendencia, concienciarse de la explotación desmesurada de las riquezas de la Tierra y cambiar el modo de consumo. Yann Arthus-Bertrand, con sus imágenes inéditas de más de 50 países vistos desde el cielo, compartiendo con nosotros su capacidad de asombro y también sus preocupaciones,
El Ángel de la ira

Sin dueño, entre las ortigas,
piedra por pulir, brillabas.
Pie invisible.
(Entre las ortigas, nada.)
Pie invisible de la ira.
Lenguas de légamo, hundidas,
sordas, recordaron algo.
Ya no estabas.
¿Qué recordaron?
Se movió mudo el silencio
y dijo algo.
No dijo nada.
Sin saberlo,
mudó de rumbo mi sangre,
y en los fosos
gritos largos se cayeron.
Para salvar mis ojos,
para salvarte a ti que...
Secreto.
Rafael Alberti
Sobre los ángeles ( 1929 )
piedra por pulir, brillabas.
Pie invisible.
(Entre las ortigas, nada.)
Pie invisible de la ira.
Lenguas de légamo, hundidas,
sordas, recordaron algo.
Ya no estabas.
¿Qué recordaron?
Se movió mudo el silencio
y dijo algo.
No dijo nada.
Sin saberlo,
mudó de rumbo mi sangre,
y en los fosos
gritos largos se cayeron.
Para salvar mis ojos,
para salvarte a ti que...
Secreto.
Rafael Alberti
Sobre los ángeles ( 1929 )
martes, 9 de junio de 2009
Mañana es siempre

Matilde Alba Swann
" Cómo quisiera despertar cantando.
Pero amanezco, en cambio,
dolorida
de no haberme quedado en ese espacio,
en ese tiempo de morir prestada.
Una isla no inscrita en ningún mapa,
una célula enferma de ignorancia,
un asfixiado mundo en miniatura,
una avanzada humanidad triunfante,
en clarines y hogueras
homicidas.
Tabla sola, sin náufrago siquiera,
y luchando,
relincho hacia la costa,
y animada nomás por el recuerdo
de un aliento mordido a sus astillas.
Cómo quisiera despertar cantando,
y me muero de sed y hambre
de canto
mientras desborda la preñada aurora
en promisorio bermellón de vinos,
y expandida,
hoguera en panes, horneándose a lo alto.
Yo estoy abajo,
debajo de la historia,
sepultada en antorchas apagadas
y estandartes marchitos.
Sumergida en humores subterráneos
y en cenizas de huesos
de bandido,
Soy el ser que no fue, lo que no pudo,
la olvidada, desdeñada semilla,
pero existo.
Dentro
tengo un sauce inclinado que me llora.
Un niño triste me llama, sin nombrarme.
Me doy cuenta,
me doy cuenta, yo existo.
Mañana espero despertar, cantando. "
" Cómo quisiera despertar cantando.
Pero amanezco, en cambio,
dolorida
de no haberme quedado en ese espacio,
en ese tiempo de morir prestada.
Una isla no inscrita en ningún mapa,
una célula enferma de ignorancia,
un asfixiado mundo en miniatura,
una avanzada humanidad triunfante,
en clarines y hogueras
homicidas.
Tabla sola, sin náufrago siquiera,
y luchando,
relincho hacia la costa,
y animada nomás por el recuerdo
de un aliento mordido a sus astillas.
Cómo quisiera despertar cantando,
y me muero de sed y hambre
de canto
mientras desborda la preñada aurora
en promisorio bermellón de vinos,
y expandida,
hoguera en panes, horneándose a lo alto.
Yo estoy abajo,
debajo de la historia,
sepultada en antorchas apagadas
y estandartes marchitos.
Sumergida en humores subterráneos
y en cenizas de huesos
de bandido,
Soy el ser que no fue, lo que no pudo,
la olvidada, desdeñada semilla,
pero existo.
Dentro
tengo un sauce inclinado que me llora.
Un niño triste me llama, sin nombrarme.
Me doy cuenta,
me doy cuenta, yo existo.
Mañana espero despertar, cantando. "
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